viernes, 22 de agosto de 2008

De la tierra, un hijo



Me gustaba la hierba verde y húmeda que cortaba el horizonte. Abajo, la pradera y el olor arisco de la mar y, arriba, el cielo gris nuboso del invierno. Era aquella línea infinita lo que amaba. El olor de aquel bosque tupido, que, sin perder el sendero, me hacía sentir bien. Pero desconocía lo que podía ocultarse allí, al otro lado, en la otra vereda, que se separaba y alejaba de los caminos para convertirse en aliento animal y místico cuando, al anochecer, se apoderaba de mis sueños, en una multitud de supersticiones que me ataban al páramo leñoso, a la tierra, a la vida.

Yo era de tierra y respiraba musgosidades. Yo era, de la vida, un hijo. Aferrarme a la tierra me hacia libre.

Yo era de la tierra y caminaba arrancándome en cada paso y enterrándome de nuevo, como un árbol que muere y renace fruto de unos suspiros milenarios.
Me adentraba en mí, entre los calores y los vahos de las fieras, y dormitaba en aquella tenue luz de la primera infancia.


Foto-collages digitales a partir de obras de Almudena López y Héctor Toscano

Autor: Almudena López- 2008

1 comentarios:

ansio dijo...

Saludos!! Estudie bellas artes y hace ya unos año que acabe. No consegui trabajar de ello pero me sigue entusiasmando el tema. Si os parece os dejo una web donde encontre un amplio catalogo de libros de arte que creo que os puede interesar.
Nada mas, un saludo y seguiremos en contacto!