martes, 23 de octubre de 2007

La mañana, la soledad.



Mis mañanas son una sucesión de repetitivas acciones
sentimientos que se aglutinan
un papel arrugado se derrite entre mis manos
y despoja su tinta negra sobre mí
es el tiempo
el silencio
los años son una gran mañana
antes éramos jóvenes
ahora somos los personajes de una obra de teatro que nadie ve
intento gritar, pero no tengo voz
intento quitarme las pegajosas tachaduras del pentagrama de mi historia
llueve
llueve tan fuerte que me pongo ahí a esperar que me ahogue esa lluvia
que se me lleve lejos esa lluvia
y recuerdo el olor de mi almohada infantil
el silencio del cuarto, el respirar como de res de mis hermanas
sus vahos calurosos
y yo de pie, mirándolas
no he aprendido nada más que a disimular mi infancia ante los ojos de los demás hombres
bajo la lluvia
como si tuviese seis años y sin dejar de llorar
hubiera querido que el agua se me llevase
hubiera querido tantas cosas
pero ayer éramos más jóvenes
y hoy somos más viejos
los años son como una gran mañana
de actos repetitivos
dolores incurables
que no hablan.

Vídeo y relato autoreferencial de Almudena López para su amigo Héctor Toscano, que está al otro lado del océano, al otro lado del espejo, a un océano minúsculo de distancia, tan minúsculo que en ocasiones puedo sentir el vaho que se forma en el espejo, se me empañan las gafas y sé que es él.

2 comentarios:

mi despertar dijo...

me ha encantado el escrito

NochiTa dijo...

Hermoso tu escrito... muy lindo! Yo no tengo a mi amor del otro lado del océano, pero sí a más de 4.000 kilómetros de distancia.

Te voy a agregar a mi Blog. Un beso!

http://realmenteyonofui.blogspot.com/